Martes 5 de septiembre de 2000
Hay tantísimas fronteras que dividen a la gente; pero por cada frontera existe también un puente. Palabras alentadoras como éstas, dichas por la poetisa chicana Gina Valdés, son las que nos incitan a seguir luchando por nuestros derechos, a seguir buscando nuestra identidad.
Para la columna de hoy tengo algo único que, al igual que la cita de Gina Valdés, nos impulsa a dar un paso más aunque admito que no son palabras alentadoras, son palabras de desolación. En esta semana ha llegado a mis manos la autobiografía inédita de Antony González, un hombre en busca de sus raíces, un hombre que desea pertenecer, un hombre sin patria.
Keiren McArnal
Hay tantísimas fronteras que dividen a la gente; pero por cada frontera existe también un puente. Palabras alentadoras como éstas, dichas por la poetisa chicana Gina Valdés, son las que nos incitan a seguir luchando por nuestros derechos, a seguir buscando nuestra identidad.
Para la columna de hoy tengo algo único que, al igual que la cita de Gina Valdés, nos impulsa a dar un paso más aunque admito que no son palabras alentadoras, son palabras de desolación. En esta semana ha llegado a mis manos la autobiografía inédita de Antony González, un hombre en busca de sus raíces, un hombre que desea pertenecer, un hombre sin patria.
Keiren McArnal
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